viernes, 13 de marzo de 2009




Este sentimiento tan febríl como efímero,
es como el fuego que quema el tabaco de este cigarrillo...
cambiando la realidad de lo que una vez fué,
dejando el pasado convertido en ceniza
y rogando que se apague antes del final,
antes de que ya no quede nada,
antes, de que todo lo que era, deje de ser.

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