Cae sobre mi desnuda piel
Helando cada centímetro de mi cuerpo
Condensando mi aliento
Unas lagrimas que caen
Cristalizándose antes de llegar al suelo
Se destruyen en miles de pedazos
Derramando sus fragmentos por todos lados
La húmeda y gélida pared de ladrillos
Detiene mi cuerpo de caer
Raspando mi entumecida espalda
Abriendo nuevas heridas
Nada es demasiado, nada es suficiente
Mi mente da vueltas en este laberinto invernal
Chocando con espejos de hielo, cayendo y volviendo al principio
Ya he recorrido todos los caminos, no hay salida
Y nunca la habrá

No hay comentarios:
Publicar un comentario